

Los fulares portabebés de Storchenwiege® resultan muy prácticos. Con el fular podrá ir a todas partes, incluso allí
donde el cochecito no puede llegar. Usted tendrá las manos libres en todo tipo de situaciones.
El bebé se integra en la vida cotidiana y usted podrá disfrutar de un niño feliz. En el fular el niño puede adoptar
una posición similar a la adquirida en el vientre materno, se hallará en un entorno suave y flexible y cerca
de su cuerpo. Eso evita el inhabitual estiramiento de la
columna.
Además, el bebé se beneficia naturalmente del calor corporal. El calor corporal y todos los movimientos en el fular
ayudan al metabolismo y a la digestión. Además la experiencia con el fular despierta los sentidos, sobre todo,
el del equilibrio. Los niños que han sido portados en fulares se hacen antes autónomos y están más seguros de sí mismos.







